Blog

← Blog

Reencuentro Venezuela: que ninguna familia busque sola tras el terremoto

El 24 de junio de 2026, la tierra tembló en Venezuela. En medio de la emergencia, miles de familias quedaron separadas: padres, hijos y hermanos que de un momento a otro dejaron de saber dónde estaba el otro.

Hay pocas angustias como esa — la de no saber. Mientras tantas personas buscan sin descanso, entre escombros, refugios y hospitales, una misma pregunta se repite: ¿dónde está mi gente? Esa pregunta, y la imposibilidad de quedarse de brazos cruzados frente a ella, es lo que dio origen a Reencuentro Venezuela.

Qué es Reencuentro

Reencuentro es una plataforma gratuita, sin fines de lucro y sin afiliación política que reúne varias herramientas —algunas potenciadas con inteligencia artificial— para ayudar a localizar personas tras el terremoto.

Puedes buscar a alguien por su nombre o por su descripción, cruzando de forma inteligente los datos y metadatos disponibles, y también a partir de una foto, mediante biometría facial. Lo que la plataforma muestra son coincidencias posibles, para que una persona las verifique — no afirma nada por ti, acompaña la búsqueda. Todo organizado en las tres realidades de toda catástrofe: desaparecidos, rescatados y reencontrados.

Por qué existe

Reencuentro nació de una pregunta que nos acompaña siempre: ¿cómo podemos usar nuestros dones para aportar algo bueno, para hacer del mundo un lugar un poco mejor? Impactar al mundo —dejarlo mejor de como lo encontramos— es algo que nos mueve de raíz, y frente a lo que estaba pasando del otro lado de la frontera, quedarnos de brazos cruzados no era una opción.

De esa convicción, y del cariño hondo entre dos pueblos hermanos —para nuestros hermanos venezolanos—, surgió esto. Porque cuando uno tiene la posibilidad de ayudar, ayudar deja de ser opcional. Lo que buscamos es sencillo: que una madre encuentre a su hijo. Que dos hermanos vuelvan a abrazarse. Que una familia, en medio de todo, reciba por fin la noticia que estaba esperando.

Cómo puedes ayudar

Ojalá no hiciera falta. Pero ya que hace falta, que al menos exista — y que ayude a que más familias vuelvan a estar juntas.